
En las tradiciones de la celebración de la boda, existe un elemento que se repite en cada costumbre, cultura y tradición, y que se ha convertido con el paso del tiempo en prácticamente algo esencial, un gran protagonista de la celebración.
La importancia del pastel de bodas es mucho más que un símbolo, ya que en su diseño y su elección no solo se encuentra una gran parte de la tradición familiar, sino también grandes componentes de lo que son los gustos y costumbres de la pareja.
Esta unión se da inclusive en el momento del corte realizado por los novios, un momento cargado de simbología que representa la unión y que es retratado como una etapa especial de la celebración.
El diseño suele tener uno o más pisos, el cual debe ser elegido en base a la cantidad de invitados y calculando las diferentes porciones, para que no sobre demasiado, pero que tampoco escasee.
En cuanto a los sabores, lo ideal es que se tenga una armonía con el resto del menú, para lo cual si se tienen dudas lo ideal es no recurrir a los sabores exóticos sino buscar lo tradicional.
Y la decoración, lo clásico es utilizar los clásicos muñecos de novio y novia, aunque se puede innovar y utilizar distintos diseños (algunos de ellos hasta simpáticos y graciosos)