
El maquillaje de la novia es una cuestión demasiado importante, de verdadera importancia dentro de los preparativos y afectando a la imagen que quedará en las fotografías y videos que retraten la boda, aunque la crisis ha llevado a una solución que a veces es un arma de doble filo: El automaquillaje.
A menos que la novia sea maquilladora, lo recomendable en primer lugar es realizar algun cursillo de maquillaje, sobre todo aquel que enseñe el automaquillaje, tomado con mucha anterioridad a la boda (para poder practicar con tiempo)
En aquellos cursos lo recomendable es preguntar qué colores van más acorde a la tonalidad de la piel, para evitar un contraste que a veces no es muy agradable.
También es recomendable consultar por ofertas de maquillaje, ya que muchos cursos ofrecen la posibilidad de comprar los cosméticos allí mismo a precios demasiado asequibles.
Este maquillaje debe ser elegido en base a su durabilidad, recordando que seguramente será el que permanezca toda la noche (muchas veces el ritmo de la boda no da descanso a los novios, y no da ese tiempo para “retocar” el maquillaje como se debe)
Por último, aunque en muchas mujeres esto ya es una costumbre, siempre tener a mano un rouge, un polvo base y un espejo, para poder dar un retoque rápido apenas se tenga un respiro.