
La boda como el gran evento que significa en la vida de una mujer, está llena de preparativos, llena de cosas por hacer y además de emoción, lo que se traduce en una carga de estrés que puede afectarte ya perdiendo peso o ganando, lo que no resultaría preocupante sino afectara directamente a cómo lucirás en el día de tu boda, y el cómo llevarás tu vestido de novia que puede quedarte perfecto sencillamente, hay que decirlo no quedarte.
Hay que mantener la calma y tener en cuenta algunos trucos para mantener el peso, sin que te sientas demasiado presionada por el evento. Ante todo pensar que al estrés normal del evento se añade el pensar en el vestido de novia, así que algunos pequeños cambios en la manera en que manejas la situación, ayudará a controlar esas subidas y bajadas de peso.
Mantener la calma es importante y ser organizada ayuda a sentir ese control que te evitará sentirte apremiada por los nervios, así que llevar una agenda con los pormenores es parte de controlarte y controlar la ansiedad que te lleva a ganar o perder peso.
Delegar es básico, para eso has elegido madrina y damas de honor y además de acompañarte en el gran día parte de sus tareas es ayudarte con los preparativos, toma provecho de ello, de las amigas y las hermanas dispuestas a ayudar y delega todo lo que sea posible, para evitarte más estrés.
No abandones tu rutina de ejercicios ni tu dieta de siempre, no es necesario que te conviertas en vegetariana si hasta ahora no lo fuiste antes y además debas preocuparte por el cambio, deja los cambios para más adelante.
Desconecta del ajetreo de los preparativos, por una hora al día aparta todas las tareas de la boda de tu mente, y relaja ya caminando a solas por el parque, haciendo tu rutina de ejercicios, o relajar escuchando música, es imperativo olvidar por unos momentos el ajetreo.
No te justifiques por los nervios para engullir calorías, si antes has cuidado tu dieta, hoy puede y debe ser igual.
No pretendas lucir más delgada que nunca, piensa que debes lucir saludable no extenuada por el hambre.
Duerme bien, el no dormir aumenta el ansia de calorías como los dulces y azúcares.